jueves, 8 de junio de 2017

Te quise

Te quise hasta que doliera
te quise como nunca he querido a nadie
te quise anteponiéndote a todo y a todos
te quise a contrarreloj
te quise a contratiempo
te quise a quemarropa
te quise con sal
te quise con curvas
te quise con baches
te quise con lágrimas
te quise con lluvia
te quise con sol
te quise con limón
te quise con café
te quise entre versos
te quise entre estrellas
te quise entre olas
te quise a oscuras
te quise sola
te quise dolida
te quise. 


sábado, 1 de abril de 2017

La elegante intolerancia

Del dolor al sufrimiento sólo hay dos pasos, del enjambre al subsuelo otros dos más, y del Olimpo al centro del corazón unos cien años de soledad. Ya nos hablaba Márquez de ello. Pero no sólo Machado conocía la nostalgia de vivir asustado por el mañana efímero, no sólo Bécquer predecía los versos en la piel de las personas. No sólo los poetas sabían de amor y de desamor. No sólo la vida se paraba instantes para delimitar sus añoranzas. No sólo eran criaturas entre líneas, no sólo eran rimas sobre un papel en blanco. Eran palabras que nacían en una habitación oscura con un cigarro perdiéndose fuego. Eran palabras que volaban lejos de esas mentes pensantes. Eran palabras que quedarían marcadas para esos lectores que hoy visten de elegante intolerancia. 



miércoles, 25 de enero de 2017

El mejor lugar del mundo

El otro día leí un post que decía algo así como: "Mientras te abrazaba supe, que el mejor lugar del mundo es en ti, siempre en ti" y entonces pensé, ¿cómo es posible que una persona en pleno siglo XXI aún pueda pensar que el mejor lugar del mundo sea algo tan simple y complejo a la vez?
Algo tan insignificante, algo tan abstracto, tan revolucionario.

Anduve dándole muchas vueltas a la cabeza hasta que escribí estas líneas...

El mejor lugar del mundo no es  él o ella, no son sus brazos ni tampoco sus abrazos. El mejor lugar del mundo no es estar dentro ni fuera de él o ella. El mejor lugar del mundo no tiene nombre ni apellido. El mejor lugar del mundo no viste calzado elegante ni tenis Nike. El mejor lugar del mundo no es un mísero lugar físico. El mejor lugar del mundo no lleva la hora puesta. El mejor lugar del mundo no entiende de brújulas ni mapas. El mejor lugar del mundo...

El mejor lugar del mundo es aquel que se encuentra cuando estás en paz contigo mismo, cuando eres libre y haces lo que realmente te llena y satisface. El mejor lugar del mundo es la felicidad que sientes cuando todo lo que te rodea y enamora te hace ser quién eres. Cuando estás en armonía con tus principios, con tus ideas, con tu pensamiento de loco o loca de remate. Cuando estás con los pies en la tierra y con la mente en babia, o quién sabe, tal vez a la inversa. El mejor lugar del mundo es la realidad constructiva que cada uno se hace en su cabeza, esa realidad tuya y, sólo y únicamente tuya.

Hay veces que necesitamos un buen chasquido para darnos cuenta de estas sencillas cosas, pero no puedes asociar y entregar tu plena y absoluta felicidad a otra persona. Puedes compartirla, puedes enriquecerla con ese o esa compañero de vida, pero no puedes entregársela y darle los méritos de habértela conseguido, porque ese querido lector y buen amigo mío, ese será la mayor desprecio que podrás hacerte a ti mismo como ser humano.

Hay que quererse más, hay que ser más fiel a uno y consigo mismo, hay que abrir bien los ojos en estos tiempos tan caníbales.




jueves, 10 de noviembre de 2016

Nuestros peores miedos

¿Cuáles son realmente nuestros peores miedos?
¿El desamor, la infidelidad, no tener éxito en la vida,  no llegar a fin de mes, apagar la luz?

Cuántas veces me habré quedado en "estambai" dándole una y mil vueltas a la misma pregunta.
Y sin embargo, por más que gire y siga girando la cabeza no voy a conseguir  cambiar de idea. Resulta que nuestros peores miedos somos nosotros mismos, nuestro "yo interior", nuestra esencia convertida en dragones escupe fuego. Parece gracioso como un ser humano puede tenerle más miedo a un monstruo que está debajo de la cama, que al que tiene durmiendo a su lado. Resulta incoherente que presumamos de valores cuando carecemos de una integridad real. ¿Quién diría que al cielo sólo van los confesados y buenos plebeyos, mientras que al infierno sólo irán los pecadores e infieles?, ¿dónde se dictó esa sentencia?, ¿quién la firmó?.

Vivimos pensando en el mañana, vivimos creyendo que todo nos pertenece, que todo es nuestro y que tenemos derecho a todo. ¿Oyeron?, todo. ¿Pero quién demonios nos creemos que somos?. Vivimos viviendo a 160 por hora para no pararnos a pensar en qué habremos desaprovechado los años de vida que tenemos. Vivimos nutriéndonos a base de quemarropa sin saborear una taza de café, sin sentir el tacto de la salitre cayendo por nuestras curvas. Suena irónico. 

Ya no se si realmente nos estamos haciendo mayores, o no se si es que la vida va muy deprisa pero, el día a día avanza cada vez más veloz. Mi cuerpo no sigue el ritmo de la música, mi lengua no mastica igual las palabras, y mis párpados no se cierran cuando deben hacerlo. Temo a las bestias que se ocultan bajo las luces de neón en altas horas de la madrugada, temo a los monstruos que visten de traje y corbata, temo a las alimañas que predican la voz "del de arriba" sin entender el latín o el hebreo. Y es que, al fin y al cabo, ¿quiénes somos y para qué estamos aquí?. Ojalá pudiéramos parar el tiempo y quedarnos en esos veinte o treinta años, disfrutando así del vaivén de las caderas, los chupitos de testosterona y de las resacas debajo de las sábanas. Ojalá pudiéramos refugiarnos en los cálidos desiertos de dos cuerpos desnudos como solíamos hacer. Ojalá no estuviéramos presos de la incertidumbre y del "qué será". Ojalá querida, ojalá...




martes, 25 de octubre de 2016

Amar no es de locos

A mi también me dicen que cuando te escribo, se te pone cara de tonto. No te creas que por reservar tus celos, me harás pensar que no te importo. Se que sí. Odio cuando te pones en el borde de la cama, casi al precipicio, para dejarme más espacio a mi. Me encanta cuando me tocas el pelo, cuando me acaricias la espalda y cuando me tapas con la sábana creyendo que estoy dormida. Para cada detalle hay un ojo en la nuca. Me atrae esa forma en la que intentas seducirme; guiñándome un ojo, dándome una nalgada al pasar o, simplemente, haciéndome alguna que otra mueca absurda. Me gusta cuando ríes, cuando me haces reír, cuando reímos juntos. No es tan extraño hablar de un futuro, hablar de nosotros, soñar es gratis. Me llama esa forma en la que besas, como si realmente no tuviéramos más tiempo, y hubiera que aprovechar ese beso segundo a segundo. Me da miedo abrir un día el Whatsapp y no ver un mensaje tuyo dándome el coñazo con alguna que otra pollada para llamar mi atención. A mi también se me pone cara de tonta al recibirlo, esa sonrisita pícara, ¿sabéis, no?.
Me inquieta esa manera tan tuya de hacerme sentir especial antes, durante y después de bailar.
Bailar, ¡guau!, ¿hace cuánto que no se baila?, ¿hace cuánto que no se tiene un motivo para hacer lo que realmente nos da la gana?
No quiero promesas, quiero exprimir el ahora. No necesito flores, ni cartas de amor. Sólo quiero algo que sin etiquetas nos diga el precio que ambos valemos, lo que estamos dispuestos a apostar para que funcione. Hace tanto que  hablamos del amor, sin darnos cuenta de que no estamos hablando de él. Odio que me receten pastillas o me tachen de loca por hacerlo. Ahora parece que los raros somos los que creemos en él. ¿Curioso, no?. Ahora parece que el amor se habla, pero no se hace. Ahora parece que el amor viste de sexo sin desnudarse. Ahora parece que el amor es sólo un quemarropa y dos o tres golpes de cabecero en la pared. Ya no se tararean canciones, ya no se miran a los ojos, ya no hay complicidad. Ahora parece que sólo quieren adelantar el reloj y gritar un par de gemidos.

Amar no es de locos, querer no es de locos, vivir el momento intensamente no es de locos, desnudar los sentimientos y los cuerpos no es de locos. Locos son aquellos que no ven la cordura dentro de su locura. Porque es mejor hacer y probar, que quedarte con las ganas.



domingo, 28 de agosto de 2016

La luna y el sol

La luna se me adelanta, corre con prisa.
Brilla pero no quiere brillar tanto como podría. 
Está cuarto menguante, es mentirosa.
Le gusta jugar con el lenguaje, dejar marcas, pisadas, piezas para unir en un puzle sin nombre. 
Tiene satélites, tiene heridas, tiene asteroides, tiene cicatrices.
Le gusta ver cómo las estrellas brillan.
Se esconde del sol, tiene miedo, le gusta pero no sabe cómo decírselo.
Teme quemarse, fundirse, hacerse cenizas por el fuego de la quemarropa.
A veces él la observa, aunque ella no lo vea. A veces él la eclipsa y se encuentran.
Pero ambos saben que ese encuentro será fugaz, como las estrellas que van a una velocidad intocable para dos amores no correspondidos.
Por ello se unen en uno cuando la astronomía lo estima oportuno. Por ello son polos opuestos, por eso es un amor imposible, por eso una vive de noche y otra de día. Por eso una brilla en la oscuridad y la otra ilumina la tempestad del día a día.

"El Meteoro" 1860 - Frederic Edwin Church"

                                                 

domingo, 19 de junio de 2016

Vivimos, que no es poco

Malvivimos en una sociedad contaminada por las influencias, las apariencias, los rumores y la hipocresía. Vivimos en una sociedad en donde la falsa simpatía se viste de coherencia, mientras que la mera apariencia de transparencia es símbolo de poca educación. Vivimos en una sociedad trangénica, en la que se nos han alterado las entrañas desde niños. Ya no somos lo que un día fuimos, ya no somos vírgenes. Vivimos en una sociedad maltratada por los medios, hundida, estancada en el no avanzar. Vivimos en una sociedad atada a la posible superstición de no poder llegar a alcanzar la casta superior, en vez de preocuparse por alimentar esos cerebros desmenuzados. Vivimos en una sociedad que se halla desnutrida en ética y moral, y para colmo, presumen de estar bien dotados de semejantes valores. Vivimos en una sociedad que dicta sentencia sin tener nada que declarar y sin tener nada en lo que destacar, creyéndose que lo saben todo y que valen más unos que otros. Vivimos en una sociedad envidiosa, codiciosa, engañosa, traidora. Vivimos en una sociedad que nos lleva a ser perversos y malpensados, pero no por innatez, sino por el instinto influenciado por el medio que nos rodea. Vivimos en una sociedad marcada por la pérdida de la inocencia y la estimulación de la madurez. ¿Qué pretenden? Vivimos en una sociedad que se preocupa más por la última tendencia, que por la tendencia a ser libres. Vivimos en una sociedad atrapada en la incertidumbre de si algún día cambiarán o no las cosas. Vivimos, que no es poco. 


domingo, 5 de junio de 2016

Debería

Debería largarme de este infierno disfrazado de paraíso. Soltarme el pelo y gritar fuertemente. Desnudarme sin complejos. Desmaquillarme y abrir bien los ojos para asegurarme de que lo que veo es real. Leerme un libro que jamás acabaré para  que su historia me absorba. Escribir los mejores poemas jamás escritos. Pintarme las uñas para que las cicatrices y arañazos no se vean. Ahorrarme corazones para llegar a fin de mes. Alquilarme un búnker para no ver la luz durante la explosión ahí fuera. Robarme almas para hacer batidos con extra de vitamina C. Tragarme el orgullo y escupir la indiferencia del que no te corresponde. Debería verme como una estrella que brilla entre muchas otras, entre la penumbra y en la oscuridad. Debería beber menos y tragar más. Debería cantarle a los dioses y rezar menos. Debería de alzar mi bandera y sentirme orgullosa. Debería dejar de fumar e inhalar más oxígeno. Debería besar más y callar menos. Debería, debería.