miércoles, 2 de agosto de 2017

Antología poética

Llegas a contratiempo, a destiempo, con licor y azucenas
Llegas suave pero intenso
Llegas con sueños y perturbaciones
Llegas sin fragancia y pelos despeinados
Llegas con pies de plomo y corazón desenfrenado
Llegas con sabor amargo y manos dulces
Llegas sin haber querido llegar
Llegas con lengua fina de suave poesía
Llegas en un día mudo y nublado
Llegas a paso ligero, yo corriendo
Llegas clavando la mirada en una llama
Llegas en combustión y yo en convulsión
Llegas a base de tabaco y charlas sin café
Llegas de madrugada, con el crepúsculo
Llegas con abrazos de papel
Llegas a contratiempo, a destiempo, con vino y amapolas
Llegas y te enfrentas a mi cabeza alocada
Llegas besándome lento, no tienes prisa
Llegas bajando despacio, sutil
Llegas y te vas, vuelves
Llegas con cicatrices y balas
Llegas con baladas
Llegas en sintonía, haces sinfonías en danzas de carmín
Llegas y no ves, no ves pequeño
Llegas con lagunas y bochornos
Llegas con bisutería no barata
Llegas con mirada ardiente, parece que ardes. Ardimos
Llegas con ceño fruncido y alguna que otra arruga
Llegas y llegamos juntos, es erótico
Llegas
Llegaste








jueves, 8 de junio de 2017

Te quise

Te quise hasta que doliera
te quise como nunca he querido a nadie
te quise anteponiéndote a todo y a todos
te quise a contrarreloj
te quise a contratiempo
te quise a quemarropa
te quise con sal
te quise con curvas
te quise con baches
te quise con lágrimas
te quise con lluvia
te quise con sol
te quise con limón
te quise con café
te quise entre versos
te quise entre estrellas
te quise entre olas
te quise a oscuras
te quise sola
te quise dolida
te quise. 


sábado, 1 de abril de 2017

La elegante intolerancia

Del dolor al sufrimiento sólo hay dos pasos, del enjambre al subsuelo otros dos más, y del Olimpo al centro del corazón unos cien años de soledad. Ya nos hablaba Márquez de ello. Pero no sólo Machado conocía la nostalgia de vivir asustado por el mañana efímero, no sólo Bécquer predecía los versos en la piel de las personas. No sólo los poetas sabían de amor y de desamor. No sólo la vida se paraba instantes para delimitar sus añoranzas. No sólo eran criaturas entre líneas, no sólo eran rimas sobre un papel en blanco. Eran palabras que nacían en una habitación oscura con un cigarro perdiéndose fuego. Eran palabras que volaban lejos de esas mentes pensantes. Eran palabras que quedarían marcadas para esos lectores que hoy visten de elegante intolerancia. 



miércoles, 25 de enero de 2017

El mejor lugar del mundo

El otro día leí un post que decía algo así como: "Mientras te abrazaba supe, que el mejor lugar del mundo es en ti, siempre en ti" y entonces pensé, ¿cómo es posible que una persona en pleno siglo XXI aún pueda pensar que el mejor lugar del mundo sea algo tan simple y complejo a la vez?
Algo tan insignificante, algo tan abstracto, tan revolucionario.

Anduve dándole muchas vueltas a la cabeza hasta que escribí estas líneas...

El mejor lugar del mundo no es  él o ella, no son sus brazos ni tampoco sus abrazos. El mejor lugar del mundo no es estar dentro ni fuera de él o ella. El mejor lugar del mundo no tiene nombre ni apellido. El mejor lugar del mundo no viste calzado elegante ni tenis Nike. El mejor lugar del mundo no es un mísero lugar físico. El mejor lugar del mundo no lleva la hora puesta. El mejor lugar del mundo no entiende de brújulas ni mapas. El mejor lugar del mundo...

El mejor lugar del mundo es aquel que se encuentra cuando estás en paz contigo mismo, cuando eres libre y haces lo que realmente te llena y satisface. El mejor lugar del mundo es la felicidad que sientes cuando todo lo que te rodea y enamora te hace ser quién eres. Cuando estás en armonía con tus principios, con tus ideas, con tu pensamiento de loco o loca de remate. Cuando estás con los pies en la tierra y con la mente en babia, o quién sabe, tal vez a la inversa. El mejor lugar del mundo es la realidad constructiva que cada uno se hace en su cabeza, esa realidad tuya y, sólo y únicamente tuya.

Hay veces que necesitamos un buen chasquido para darnos cuenta de estas sencillas cosas, pero no puedes asociar y entregar tu plena y absoluta felicidad a otra persona. Puedes compartirla, puedes enriquecerla con ese o esa compañero de vida, pero no puedes entregársela y darle los méritos de habértela conseguido, porque ese querido lector y buen amigo mío, ese será la mayor desprecio que podrás hacerte a ti mismo como ser humano.

Hay que quererse más, hay que ser más fiel a uno y consigo mismo, hay que abrir bien los ojos en estos tiempos tan caníbales.