domingo, 28 de agosto de 2016

La luna y el sol

La luna se me adelanta, corre con prisa.
Brilla pero no quiere brillar tanto como podría. 
Está cuarto menguante, es mentirosa.
Le gusta jugar con el lenguaje, dejar marcas, pisadas, piezas para unir en un puzle sin nombre. 
Tiene satélites, tiene heridas, tiene asteroides, tiene cicatrices.
Le gusta ver cómo las estrellas brillan.
Se esconde del sol, tiene miedo, le gusta pero no sabe cómo decírselo.
Teme quemarse, fundirse, hacerse cenizas por el fuego de la quemarropa.
A veces él la observa, aunque ella no lo vea. A veces él la eclipsa y se encuentran.
Pero ambos saben que ese encuentro será fugaz, como las estrellas que van a una velocidad intocable para dos amores no correspondidos.
Por ello se unen en uno cuando la astronomía lo estima oportuno. Por ello son polos opuestos, por eso es un amor imposible, por eso una vive de noche y otra de día. Por eso una brilla en la oscuridad y la otra ilumina la tempestad del día a día.

"El Meteoro" 1860 - Frederic Edwin Church"