domingo, 6 de marzo de 2016

Una pirata

Los seres humanos sólo vemos lo que nuestro cerebro y nuestros ojos nos permiten durante unos segundos. Sin embargo, mi cabeza va más allá. Ella vuela en otra utopía y se adentra en los asteroides más dañinos que pueden existir. Ella quiere surcar los mares de masoquismo y cruzar el límite de la irrealidad entre nuestros cuerpos. Ella decide juzgar manchas y lunares en vez de manchar los lunares con la bilis de nuestro propio vomito. Ella comprende, entiende, se retiene. Comenta los abismos de los corazones que se reprimen. Ella se adentra en los peligros de las miradas perdidas y juega a ahogarse entre magentas y rosas. Se divierte entre la inocencia de unos tragos y los maltratos de un corazón roto. Ella da la bienvenida a las lágrimas de un ayer sin carne, y se despide de lo efímero conquistando camas. Traga los chupitos más amargos para sacar su lado más dulce. Ella viste de gris para no llamar la atención, busca la simplicidad en pasar desapercibida. Pero no se daba cuenta de que ella era la mayor gama de colores existente archivados en un arcoiris jamás visto.

Ella era una pirata que no sólo quería anclar su razón en una llamada en espera. Sólo quería un ligero vértigo entre marejada y marejada. Sólo quería robar un naufragio entre sonrisas. 
Ella sólo quería ser feliz.



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