lunes, 21 de marzo de 2016

Crítica a la sociedad actual


ARTÍCULO: "SALA DE MÁQUINAS" - BELÉN GOPEDI

El artículo que nos disponemos a comentar abarca sobre una temática de tipo política y social neoliberalista actual en nuestro contexto histórico. Éste, nos muestra mediante una metáfora, el juego que se dispone a mediar tanto la política con la sociedad, como el Estado con los individuos.
Dicho texto trata de hacernos creer que pueden manipular a la comunidad de ciudadanos que habitan en el globo únicamente por tener el poder de manejar un mazo de madera. Ellos estiman oportuno cuando sí se hace una reforma y cuando no se suben los sueldos. Cuando sí suben los impuestos, y cuando no se conceden más viviendas a los sin hogar. Los jueces dictan la sentencia con fuego hacia los pobres, mientras se hacen de oro entre los ricos. Eso sí que es una broma de mal gusto.

La corrupción es algo constante en el siglo en el que vivimos. Es algo que, tristemente, es inevitable, y que llevamos cargando desde la antigüedad. El que nace corrupto, muere corrupto. Las personas no cambian, y cuando hay dinero de por medio no hay mayor razón para hacerlo. Es triste que sea tan duro de aceptar, pero la realidad es clara, la vemos día a día poniendo las noticias. No importa el país, el continente, la moneda o el partido que presida en ese momento. Siempre la ha habido, la hay y la habrá.

Personalmente, siempre me he considerado una persona que confía en el ser humano, en su progreso y en su evolución. Pero llevándolo al terreno político no confío en dicha regla.

Cada día vemos a más políticos condenados y, al mismo tiempo indultados como signo de burla hacia los ciudadanos. Cada día observamos noticias nuevas acerca de países que entran en, prácticamente, terceras guerras mundiales: sólo hay que ver los ejemplos de Afganistán y Nigeria, desde 2001; Irak, Israel y Palestina, desde el 2003; Somalia, desde 1988; Yemen, desde 2004; Argelia, desde 1992; y Siria, desde el 2011, entre muchos otros lugares repartidos por el planeta. Sin irnos más allá de nuestra supuesta y predilecta protección primermundista y capitalista; Rusia también lleva en guerra desde 1999, ya que Chechenia declaró su independencia tras el desmembramiento de la Unión Soviética. Sin embargo, Rusia no aceptó. Esto desembocó en pequeñas guerras civiles que dieron lugar a atentados en numerosas ciudades rusas. Finalmente, el ejército ruso entró en Chechenia para acabar con el conflicto y concluyó con la, prácticamente, esclavitud de los refugiados, que viven en condiciones muy precarias. Hoy en día, Rusia es una dictadura comunista "incubierta y disfrazada" con el nombre de Democracia Federal a manos de Vladimir Putin, director de la antigua KGB. Y todo esto, sin irnos lejos de la protección "europea". Cada día observamos más la estupidez del ser humano y su poca capacidad para entender que el cambio sólo llegará si nosotros nos esforzamos en conseguirlo. De lo contrario, seguirán habiendo atentados como los de la famosa revista "Charlie Hebdo" el pasado 7 de enero del 2015, en París. O, como el siguiente que hubo en en un Hotel de una cadena española en Marruecos con 30 víctimas mortales en junio del 2015. O, el atentado en una mezquita en Kuwait que superó el número de 20 fallecidos también en junio del pasado año. O, las numerosas decapitaciones que hemos sufrido por parte de los radicales y asesinos militantes del ISIS.

32.658 personas fueron víctimas por el terrorismo en el año 2014, más de la mitad en comparación con las 18.111 del 2013. Cada año se triplican, se hacen más severas y duelen aún más.

Lo peor de todo no es que la gente muera, lo peor de todo es que la sociedad acomodada, las organizaciones con poder y los países con supremacía no hagan nada para impedirlo. Sin embargo, cuando un titular tiene un nombre con tez blanca en un lugar capitalista, la gente tiñe sus fotos de perfil con una bandera ajena a la suya para supuestamente empalizar.

No obstante, cuando miles de niños mueren desnutridos, de frío o descuartizados por una bomba en pleno conflicto, ahí nadie hace nada. Nadie cambia su foto de perfil en Facebook, nadie protesta a favor de los Refugiados para que puedan vivir. Nadie hace nada.

Siempre hay cosas más importantes que hacer. Siempre podemos pensar que como estamos en una zona de confort no nos sucederá nunca a nosotros, y como no lo vivimos en carne propia no sabemos lo que realmente está sucediendo ahí fuera.

Los gobiernos y las instituciones mundiales nos ocultan la verdad, nadie hace nada al respecto y cada día mueren millones de personas sin razón ni causa aparente.

Permitamos que jueguen con la energía nuclear como si fuera una golosina, sin tener en cuenta los desastres ya ocasionados. Permitamos que las dictaduras sigan realizando cartillas de racionamiento en países ricos. Permitamos que la sociedad acabe como Einstein nos avisaba: "No sé con qué clase de armas se peleará en la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta se combatirá con palos y piedras".

¿Qué hacer? Nada, mejor quédate en el sofá acostado. Total, ¡qué vas a cambiar tu solo!



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