martes, 23 de junio de 2015

Siempre nos quedará Paris


París, capital de Francia y ciudad con esplendor enamoradizo. Epicentro de los "affaires" amorosos y, "boom" de la cumbre de la pasión. ¿Cuánta idealización, no?


Es curioso, únicamente he podido ir a París en una ocasión y, ni tan siquiera fue por varios días o semanas. Qué va, ojalá hubiera sido así. Fueron unas cuantas horas siendo además, un pequeño moco verde de unos diez años. De modo que, no aproveché semejante cúspide de belleza. Sin embargo, he de decir que recuerdo cada esquina que crucé y cada beso que observé robado en esa gran plaza de "Nuestra señora de París", como escribía el gran Víctor Hugo en su novela. 
Eran calles organizadas, bellas, llenas y repletas de arte por todos lados. Una ciudad que te llamaba a seguir recorriéndola y visitando cada pequeña callejuela y callejón. Hice una ruta propia a las horas que estuve, por lo que no llegué a ver prácticamente nada. Eso sí, observé París desde 301 metros de altitud. Fui una privilegiada.

¿Sabéis cuando os quedáis con esa espina clavada por algo? Pues yo es lo que siento por París. Jamás pude volver, y jamás pude contemplarla como se merecía. 
Por eso, cada vez que alguien me cuenta que viajará hasta allí, o que ha podido contemplarla en más de una ocasión se me ilumina la cara como un niño abriendo sus regalos de navidad.

Cuando cierro los ojos y sueño, viajo a esa ciudad enamorada, enamorada de mi, enamorada del arte, enamorada de la vida. Viajo y sueño, sueño despierta, sueño inconsciente. Pero sueño con ella, con mi querida París. 



Os deleito con dos de sus mejores citas para mi gusto.

"El amor es un ardiente olvido de todo" - Víctor Hugo
"Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo" -Víctor Hugo

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