lunes, 8 de junio de 2015

Entre el debemos y el deber

Desahogarte escribiendo es la mejor medicina que existe. Sin duda alguna.
En ocasiones, cuando las cosas se tuercen unos cuantos grados, y ni las brújulas ni las brujan pueden hacer que se enderecen, escribir resulta una de las mejores terapias.

Muchas veces los engranajes de algo no encajan, y no por ello debes hacer alusión a ese "adiós mundo cruel". Si las cosas no salen, haz que salgan.

Al fin y al cabo, errores cometemos todos, y en la medida de lo posible, nunca son irremediables. Debemos mostrarnos arrepentidos cuando lo estemos de verdad, debemos ser sinceros. Debemos hacer que los días cuentes, no contar los días. Debemos convertirnos en nuestros propios ángeles de la guarda, no esperar que alguien lo haga por nosotros. Debemos ser críticos ante la razón pura, como bien decía nuestro amigo Kant. Debemos sonreírle a la vida, porque simplemente vivimos, y eso ya  es más que un motivo para estar felices. Debemos compartir nuestras horas, días y años con personas maravillosas, personas que nos aporten sabiduría, alegría, empatía y corazón, corazones de verdad.
Debemos amar, dejarnos amar, y amarnos. Debemos buscar y encontrar a esa persona con la que la complicidad se apodere de vuestros cuerpos y corazones. Debemos saber parar el reloj en algunos momentos, y debemos saber ir a contrarreloj en otros tantos. Debemos ser fuertes ante las adversidades, debemos luchar. Debemos ser personas humildes, con alma, no almas sin humildad. Debemos ser libros abiertos, no enciclopedias con polvo y sin modernizar.

 Debemos y debemos hacer tantas cosas; debemos vivir, eso sí que es lo que debemos hacer.


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