lunes, 29 de junio de 2015

Algo así como Verano, ¿no?

Me encanta sentarme en el balcón en plena madrugada, que mis pies noten el contraste entre el calor del edredón y el frío del suelo. Y adoro la reacción de mi cuerpo al erizarse al momento.
Me encanta observar el cielo oscuro, buscando alguna que otra estrella y, encontrar inesperadamente la constelación más extraña del mundo. Y adoro esa Vía Láctea que me hace sonreír tontamente.
Me encanta respirar hondo mientras vivo este momento, y no sentirme ahogada, sino aliviada, en casa. Y adoro el olor de la salitre que envuelve mi querida isla.
Me encanta cerrar los ojos durante unos segundos y dejar que todos mis sentidos se reproduzcan conjuntamente. Y adoro esa sensación de libertad.
Me encanta  escuchar el silencio de esas noches, en las que sólo suena el oleaje, las mareas y los ruidos de las criaturas de la noche. Y adoro sentirme una criatura más.

Es algo así como un olor a verano, ¿no?

Me encanta acostarme sin horarios y levantarme sin calendarios. Y adoro el sudor de la cama, indicios del inicio de temporada de nuestros queridos 30ºC.
Me encanta ver el mar nada más despertar, bandera tricolor, pero esperando mi chapuzón. Y adoro ese amarillo "oleaje salvaje", rojo "medusilla" y verde "mar en calma".
Me encanta saborear esa cerveza bien fresquita, Dorada, Reina o Tropical así como yo. Y adoro como se complementa con el rasgueo de una guitarrita.
Me encanta sumergirme en las aguas de este paraíso vestido de blanco, azul y amarillo. Y adoro que esté helada al meter las zarpas.
Me encanta bailar hasta que la noche sea cómplice del amanecer, hasta que los pies se me caigan a trozos. Y adoro las luces de neón sobre mi cabeza, que se mueven al son de mis caderas.

Es algo así como un olor a verano, ¿no?

Me encanta que el mar me quite todos mis males al día siguiente, que mi "mojo picón" me salpique un poco de picardía en el paladar, que mi archipiélago se llene de luz y color con las subidas y bajadas de las vírgenes, que las tradiciones nos envuelvan, que nuestra bandera sea mundialmente reconocida como "el verdadero paraíso" y, que nuestras siete islas brillen con su gran luz propia.

Es algo así como un olor a verano, ¿no?

¿Y sabéis algo? Lo adoro.


ADORO MIS ISLAS CANARIAS.

martes, 23 de junio de 2015

Siempre nos quedará Paris


París, capital de Francia y ciudad con esplendor enamoradizo. Epicentro de los "affaires" amorosos y, "boom" de la cumbre de la pasión. ¿Cuánta idealización, no?


Es curioso, únicamente he podido ir a París en una ocasión y, ni tan siquiera fue por varios días o semanas. Qué va, ojalá hubiera sido así. Fueron unas cuantas horas siendo además, un pequeño moco verde de unos diez años. De modo que, no aproveché semejante cúspide de belleza. Sin embargo, he de decir que recuerdo cada esquina que crucé y cada beso que observé robado en esa gran plaza de "Nuestra señora de París", como escribía el gran Víctor Hugo en su novela. 
Eran calles organizadas, bellas, llenas y repletas de arte por todos lados. Una ciudad que te llamaba a seguir recorriéndola y visitando cada pequeña callejuela y callejón. Hice una ruta propia a las horas que estuve, por lo que no llegué a ver prácticamente nada. Eso sí, observé París desde 301 metros de altitud. Fui una privilegiada.

¿Sabéis cuando os quedáis con esa espina clavada por algo? Pues yo es lo que siento por París. Jamás pude volver, y jamás pude contemplarla como se merecía. 
Por eso, cada vez que alguien me cuenta que viajará hasta allí, o que ha podido contemplarla en más de una ocasión se me ilumina la cara como un niño abriendo sus regalos de navidad.

Cuando cierro los ojos y sueño, viajo a esa ciudad enamorada, enamorada de mi, enamorada del arte, enamorada de la vida. Viajo y sueño, sueño despierta, sueño inconsciente. Pero sueño con ella, con mi querida París. 



Os deleito con dos de sus mejores citas para mi gusto.

"El amor es un ardiente olvido de todo" - Víctor Hugo
"Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo" -Víctor Hugo

lunes, 8 de junio de 2015

Entre el debemos y el deber

Desahogarte escribiendo es la mejor medicina que existe. Sin duda alguna.
En ocasiones, cuando las cosas se tuercen unos cuantos grados, y ni las brújulas ni las brujan pueden hacer que se enderecen, escribir resulta una de las mejores terapias.

Muchas veces los engranajes de algo no encajan, y no por ello debes hacer alusión a ese "adiós mundo cruel". Si las cosas no salen, haz que salgan.

Al fin y al cabo, errores cometemos todos, y en la medida de lo posible, nunca son irremediables. Debemos mostrarnos arrepentidos cuando lo estemos de verdad, debemos ser sinceros. Debemos hacer que los días cuentes, no contar los días. Debemos convertirnos en nuestros propios ángeles de la guarda, no esperar que alguien lo haga por nosotros. Debemos ser críticos ante la razón pura, como bien decía nuestro amigo Kant. Debemos sonreírle a la vida, porque simplemente vivimos, y eso ya  es más que un motivo para estar felices. Debemos compartir nuestras horas, días y años con personas maravillosas, personas que nos aporten sabiduría, alegría, empatía y corazón, corazones de verdad.
Debemos amar, dejarnos amar, y amarnos. Debemos buscar y encontrar a esa persona con la que la complicidad se apodere de vuestros cuerpos y corazones. Debemos saber parar el reloj en algunos momentos, y debemos saber ir a contrarreloj en otros tantos. Debemos ser fuertes ante las adversidades, debemos luchar. Debemos ser personas humildes, con alma, no almas sin humildad. Debemos ser libros abiertos, no enciclopedias con polvo y sin modernizar.

 Debemos y debemos hacer tantas cosas; debemos vivir, eso sí que es lo que debemos hacer.


viernes, 5 de junio de 2015

8 ochos

8 son los momentos vividos
8 son las caricias sentidas
8 son los lunares contados
8 son las sonrisas esculpidas
8 son los versos recitados
8 son las miradas desquiciadas
8 son los besos robados
8 son las rosas regaladas.

Las mejores cosas en la vida llegan sin pensarlo, de la nada, así, de repente. Es un regalo que la vida nos brinda día a día. Aprovechadlo.