domingo, 12 de abril de 2015

Monet y su jardín

Vivimos inmersos en un sin fin de miedos y complejos. Un mundo abrumado por el "qué dirán" y lo que dejarán de decir. Un lugar dónde las estrellas ya no se observan, y las miradas ya no se queman a fuego lento.

Vivimos inmersos en un sin fin de adversidades y aventuras. Un mundo pintado en blanco y negro pero que, realmente, tiene más color que un Monet. Un lugar dónde las constelaciones se esconden y las palabras se sumergen en silencio.

Y aquí estoy yo, sin miedo (con más miedo que nunca) mirando al cielo y esperando a que algún astro se digne a decirme qué hacer.

Los miedos hay que cogerlos con mucha fuerza, enfrentarse a ellos y plantarles cara. Con las palabras sucede lo mismo, hay que escupirlas y gritarlas a los cuatro vientos. Y, bajo ningún concepto, jamás arrepentirse de si se escapa algún que otro pecado.

Y aquí estoy yo, con miedo (sin ningún que otro miedo) alzando la voz, confesando pecados y callándome sueños aún por cumplir. Pero como no, viviendo a color. Sí, como un Monet.


"El jardín de Giverny" - Claude Monet

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