miércoles, 15 de abril de 2015

La balanza

Existen ocasiones en las que la vida te sorprende poniéndote a prueba. Ocasiones en las que te devuelve cosas del pasado. Ocasiones en las que te dedica algunos versos para rememorar lo pasajero. 
Algunas veces los perfumes hacen recordar momentos de furia y pasión en una habitación.
Algunas veces las miradas dicen más que unas cuerdas vocales y su música.
Algunas veces los besos se resisten, pero se desean más que a nada.
Algunas veces el roce de dos manos recuerdan caricias que hacían volar un tiempo atrás.
Algunas veces la mente maquina mejor que cualquier relojería suiza.
Algunas veces esas cosas que flotan por la cabeza deben ser atracadas en el corazón deseado. Ya que sino, después vendrán los "por qués".
Y es que, arrepentirse de no haberlo hecho es peor que arrepentirse de hacerlo.

 ¿A dónde voy con todo esto?

Pues que jamás puedes permitir que un motivo o razón, llamada X, te reprima de hacer algo que tu corazón realmente te impulsa a hacer. Hay que coger carrerilla y dejar atrás los complejos, la vergüenza, la inocencia y la decencia. 
Debemos huir de los corazones cobardes y seguir a aquel
que lleve un rumbo acorde a nuestro destino.
           



domingo, 12 de abril de 2015

Monet y su jardín

Vivimos inmersos en un sin fin de miedos y complejos. Un mundo abrumado por el "qué dirán" y lo que dejarán de decir. Un lugar dónde las estrellas ya no se observan, y las miradas ya no se queman a fuego lento.

Vivimos inmersos en un sin fin de adversidades y aventuras. Un mundo pintado en blanco y negro pero que, realmente, tiene más color que un Monet. Un lugar dónde las constelaciones se esconden y las palabras se sumergen en silencio.

Y aquí estoy yo, sin miedo (con más miedo que nunca) mirando al cielo y esperando a que algún astro se digne a decirme qué hacer.

Los miedos hay que cogerlos con mucha fuerza, enfrentarse a ellos y plantarles cara. Con las palabras sucede lo mismo, hay que escupirlas y gritarlas a los cuatro vientos. Y, bajo ningún concepto, jamás arrepentirse de si se escapa algún que otro pecado.

Y aquí estoy yo, con miedo (sin ningún que otro miedo) alzando la voz, confesando pecados y callándome sueños aún por cumplir. Pero como no, viviendo a color. Sí, como un Monet.


"El jardín de Giverny" - Claude Monet