lunes, 28 de diciembre de 2015

Las nuevas generaciones

Les dejo aquí un artículo que escribí en la revista "The Cultural Bukkake" para su décimo primera edición. También les enlazo el link para que disfrutéis de la revista. ¡Espero que les guste!
http://issuu.com/theculturalbukake/docs/the_cultural_bukkake_n11
(Páginas 68 y 69)


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Los aeropuertos

Cuando la desesperación de una llegada o de una salida te matan por dentro y empieza el caos. Cuando las ansias de ver a alguien te consumen, o cuando la tristeza de despedirte de otra te "enrrabieta" el alma. Cuando las mayores declaraciones de amor se disfrazan de abrazos y llantos, o cuando las bienvenidas se visten de sorpresas y carteles de "¡Por fin en casa!". Cuando los cafés hacen de calor humano, o cuando las Coca Cola´s te refrescan el corazón. Cuando las horas pasan y no ves el momento de partir, o cuando simplemente pasan demasiado rápido y no ves la hora de asimilar que ya te has marchado. Cuando el frío del aire acondicionado no te aclimata la añoranza del hogar, o cuando la estufa te hace rememorar el olor y calor de tu providencia. Cuando ves las mismas caras desconocidas pero con los mismos miedos, o simplemente cuando observas que no eres el único que agita los pies como símbolo de nerviosismo y desesperación. Cuando tu reloj se detiene como para que aproveches al máximo ese último momento, o cuando el tiempo se consume entre lo segundos y las miradas. Cuando ves todo esto sentada desde la cafetería de tu terminal esperando tu vuelo y sonríes pensando: "No soy la única". 





miércoles, 1 de julio de 2015

La ley de Murphy

Regresa el pasajero sin pasaporte. (Suenan campanas).
Llega ese momento en el que se cruzan las miradas. Tensión. ¿Resuelta? Tal vez. 
Son miradas furiosas,  de esas que acosan y son celosas.
Son miradas entrelazadas, desesperadas y bombardeadas sin munición malintencionada.
Son instantes de excitación, de exaltación. 
La piel deja pruebas; me erizo, el cuerpo flaquea; tiemblan mis piernas. Y la boca balbucea sutilmente lo que la mente prohíbe. Son palabras suaves que vuelan entre las miradas y los oídos.
Pero algunas cruzan los excesos, y el corazón lucha contra la debilidad.
La carne es la conexión directa entre el "deber y el querer". La piel deja testigos. La noche se detiene.
El segundo se vuelve mágico, trágico, y didáctico. Aprendemos lecciones de frenesí.
Es veneno lo que hay en tus besos, pero tu boca me convoca. Me traiciona, me menciona. 
Me castiga sino reacciono. ¡Castígame!
Me convence sino procedo. ¡Convénceme!
E, inesperadamente, pierdo el sentido. La lujuria se hace mía. Rompemos la barrera del sonido.
Pero los besos no dejan los versos aislados. Las palabras retumban en mi cabeza: "si algo tiene que suceder, sucederá", llamémoslo destino y de apellido, Murphy. 
Ésta, y su ley me hacen bailar, gritar y viajar. Éxtasis.
Las palabras se desvanecen, las miradas se hacen una y los labios se fusionan. 
El deseo se apodera del pasajero y de la turista. Van en primera clase.
Cuerpo a cuerpo, viaje espacial, vuelo directo. La desnudez es la escala entre tu origen y mi destino.
Sin embargo, saben que sus rumbos llevan sendas distintas. La travesía debe seguir su trayectoria, y los obstáculos son sujetos inexistentes.  
Se desvían, cada uno sigue su camino. Pero su sabor sigue en los labios de ella. Es recíproco. Y desean más (y más).
Quién sabe si las circunstancias de la vida, los aeropuertos y las anarquías inoportunas volverán a hacerles bailar uniéndose en uno. Quién sabrá.




- Rayden, mi ispiración - "Matemática de la carne" -



lunes, 29 de junio de 2015

Algo así como Verano, ¿no?

Me encanta sentarme en el balcón en plena madrugada, que mis pies noten el contraste entre el calor del edredón y el frío del suelo. Y adoro la reacción de mi cuerpo al erizarse al momento.
Me encanta observar el cielo oscuro, buscando alguna que otra estrella y, encontrar inesperadamente la constelación más extraña del mundo. Y adoro esa Vía Láctea que me hace sonreír tontamente.
Me encanta respirar hondo mientras vivo este momento, y no sentirme ahogada, sino aliviada, en casa. Y adoro el olor de la salitre que envuelve mi querida isla.
Me encanta cerrar los ojos durante unos segundos y dejar que todos mis sentidos se reproduzcan conjuntamente. Y adoro esa sensación de libertad.
Me encanta  escuchar el silencio de esas noches, en las que sólo suena el oleaje, las mareas y los ruidos de las criaturas de la noche. Y adoro sentirme una criatura más.

Es algo así como un olor a verano, ¿no?

Me encanta acostarme sin horarios y levantarme sin calendarios. Y adoro el sudor de la cama, indicios del inicio de temporada de nuestros queridos 30ºC.
Me encanta ver el mar nada más despertar, bandera tricolor, pero esperando mi chapuzón. Y adoro ese amarillo "oleaje salvaje", rojo "medusilla" y verde "mar en calma".
Me encanta saborear esa cerveza bien fresquita, Dorada, Reina o Tropical así como yo. Y adoro como se complementa con el rasgueo de una guitarrita.
Me encanta sumergirme en las aguas de este paraíso vestido de blanco, azul y amarillo. Y adoro que esté helada al meter las zarpas.
Me encanta bailar hasta que la noche sea cómplice del amanecer, hasta que los pies se me caigan a trozos. Y adoro las luces de neón sobre mi cabeza, que se mueven al son de mis caderas.

Es algo así como un olor a verano, ¿no?

Me encanta que el mar me quite todos mis males al día siguiente, que mi "mojo picón" me salpique un poco de picardía en el paladar, que mi archipiélago se llene de luz y color con las subidas y bajadas de las vírgenes, que las tradiciones nos envuelvan, que nuestra bandera sea mundialmente reconocida como "el verdadero paraíso" y, que nuestras siete islas brillen con su gran luz propia.

Es algo así como un olor a verano, ¿no?

¿Y sabéis algo? Lo adoro.


ADORO MIS ISLAS CANARIAS.

martes, 23 de junio de 2015

Siempre nos quedará Paris


París, capital de Francia y ciudad con esplendor enamoradizo. Epicentro de los "affaires" amorosos y, "boom" de la cumbre de la pasión. ¿Cuánta idealización, no?


Es curioso, únicamente he podido ir a París en una ocasión y, ni tan siquiera fue por varios días o semanas. Qué va, ojalá hubiera sido así. Fueron unas cuantas horas siendo además, un pequeño moco verde de unos diez años. De modo que, no aproveché semejante cúspide de belleza. Sin embargo, he de decir que recuerdo cada esquina que crucé y cada beso que observé robado en esa gran plaza de "Nuestra señora de París", como escribía el gran Víctor Hugo en su novela. 
Eran calles organizadas, bellas, llenas y repletas de arte por todos lados. Una ciudad que te llamaba a seguir recorriéndola y visitando cada pequeña callejuela y callejón. Hice una ruta propia a las horas que estuve, por lo que no llegué a ver prácticamente nada. Eso sí, observé París desde 301 metros de altitud. Fui una privilegiada.

¿Sabéis cuando os quedáis con esa espina clavada por algo? Pues yo es lo que siento por París. Jamás pude volver, y jamás pude contemplarla como se merecía. 
Por eso, cada vez que alguien me cuenta que viajará hasta allí, o que ha podido contemplarla en más de una ocasión se me ilumina la cara como un niño abriendo sus regalos de navidad.

Cuando cierro los ojos y sueño, viajo a esa ciudad enamorada, enamorada de mi, enamorada del arte, enamorada de la vida. Viajo y sueño, sueño despierta, sueño inconsciente. Pero sueño con ella, con mi querida París. 



Os deleito con dos de sus mejores citas para mi gusto.

"El amor es un ardiente olvido de todo" - Víctor Hugo
"Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo" -Víctor Hugo

lunes, 8 de junio de 2015

Entre el debemos y el deber

Desahogarte escribiendo es la mejor medicina que existe. Sin duda alguna.
En ocasiones, cuando las cosas se tuercen unos cuantos grados, y ni las brújulas ni las brujan pueden hacer que se enderecen, escribir resulta una de las mejores terapias.

Muchas veces los engranajes de algo no encajan, y no por ello debes hacer alusión a ese "adiós mundo cruel". Si las cosas no salen, haz que salgan.

Al fin y al cabo, errores cometemos todos, y en la medida de lo posible, nunca son irremediables. Debemos mostrarnos arrepentidos cuando lo estemos de verdad, debemos ser sinceros. Debemos hacer que los días cuentes, no contar los días. Debemos convertirnos en nuestros propios ángeles de la guarda, no esperar que alguien lo haga por nosotros. Debemos ser críticos ante la razón pura, como bien decía nuestro amigo Kant. Debemos sonreírle a la vida, porque simplemente vivimos, y eso ya  es más que un motivo para estar felices. Debemos compartir nuestras horas, días y años con personas maravillosas, personas que nos aporten sabiduría, alegría, empatía y corazón, corazones de verdad.
Debemos amar, dejarnos amar, y amarnos. Debemos buscar y encontrar a esa persona con la que la complicidad se apodere de vuestros cuerpos y corazones. Debemos saber parar el reloj en algunos momentos, y debemos saber ir a contrarreloj en otros tantos. Debemos ser fuertes ante las adversidades, debemos luchar. Debemos ser personas humildes, con alma, no almas sin humildad. Debemos ser libros abiertos, no enciclopedias con polvo y sin modernizar.

 Debemos y debemos hacer tantas cosas; debemos vivir, eso sí que es lo que debemos hacer.


viernes, 5 de junio de 2015

8 ochos

8 son los momentos vividos
8 son las caricias sentidas
8 son los lunares contados
8 son las sonrisas esculpidas
8 son los versos recitados
8 son las miradas desquiciadas
8 son los besos robados
8 son las rosas regaladas.

Las mejores cosas en la vida llegan sin pensarlo, de la nada, así, de repente. Es un regalo que la vida nos brinda día a día. Aprovechadlo.


lunes, 4 de mayo de 2015

Let me love you

Gracias por todas esas cosas que no se pueden contar. Gracias por ser mi milagro de cada día, por brindarme tu sonrisa como la mejor curvatura, por llenarme las noches de ternura, y los días de alegría. Por bañarme de virtudes y enjabonarme de nuevas experiencias. Por enseñarme a viajar al lugar mas terrorífico del universo, el corazón, y demostrarme que se puede hallar en él la verdadera felicidad. Gracias por quererme como si no hubiera un mañana, y gracias por haberme querido hasta el último segundo de cada día. Gracias por ser mi otra mitad, y por dejarme compartir los momentos de dicha y desdicha a tu lado. Gracias por aparecer entre las estrellas, surcar su mar en busca de tiburones y sirenas, y encontrarme a mí (perdida, para variar). Gracias por atracar ese barco en mi, dejando huella, y amándome cada día.  Gracias por tus canciones y sus melodías susurradas. Por tus besos robados, por tus "te quiero" más sinceros. Y gracias por ser mi mejor compañero en la mayor aventura: el amor. Espero corresponderte tanto como tu a mi. Simplemente, gracias. 






 Corazón negro grueso


miércoles, 15 de abril de 2015

La balanza

Existen ocasiones en las que la vida te sorprende poniéndote a prueba. Ocasiones en las que te devuelve cosas del pasado. Ocasiones en las que te dedica algunos versos para rememorar lo pasajero. 
Algunas veces los perfumes hacen recordar momentos de furia y pasión en una habitación.
Algunas veces las miradas dicen más que unas cuerdas vocales y su música.
Algunas veces los besos se resisten, pero se desean más que a nada.
Algunas veces el roce de dos manos recuerdan caricias que hacían volar un tiempo atrás.
Algunas veces la mente maquina mejor que cualquier relojería suiza.
Algunas veces esas cosas que flotan por la cabeza deben ser atracadas en el corazón deseado. Ya que sino, después vendrán los "por qués".
Y es que, arrepentirse de no haberlo hecho es peor que arrepentirse de hacerlo.

 ¿A dónde voy con todo esto?

Pues que jamás puedes permitir que un motivo o razón, llamada X, te reprima de hacer algo que tu corazón realmente te impulsa a hacer. Hay que coger carrerilla y dejar atrás los complejos, la vergüenza, la inocencia y la decencia. 
Debemos huir de los corazones cobardes y seguir a aquel
que lleve un rumbo acorde a nuestro destino.
           



domingo, 12 de abril de 2015

Monet y su jardín

Vivimos inmersos en un sin fin de miedos y complejos. Un mundo abrumado por el "qué dirán" y lo que dejarán de decir. Un lugar dónde las estrellas ya no se observan, y las miradas ya no se queman a fuego lento.

Vivimos inmersos en un sin fin de adversidades y aventuras. Un mundo pintado en blanco y negro pero que, realmente, tiene más color que un Monet. Un lugar dónde las constelaciones se esconden y las palabras se sumergen en silencio.

Y aquí estoy yo, sin miedo (con más miedo que nunca) mirando al cielo y esperando a que algún astro se digne a decirme qué hacer.

Los miedos hay que cogerlos con mucha fuerza, enfrentarse a ellos y plantarles cara. Con las palabras sucede lo mismo, hay que escupirlas y gritarlas a los cuatro vientos. Y, bajo ningún concepto, jamás arrepentirse de si se escapa algún que otro pecado.

Y aquí estoy yo, con miedo (sin ningún que otro miedo) alzando la voz, confesando pecados y callándome sueños aún por cumplir. Pero como no, viviendo a color. Sí, como un Monet.


"El jardín de Giverny" - Claude Monet

lunes, 9 de febrero de 2015

¿Mujer o diosa?


Título de un buen tema de mis queridos caleteros. Locos en la Playa la hicieron sonar, ¿os suena?.

¿Qué es lo que somos?, ¿qué es lo que damos a ver?, ¿qué es lo queréis? y, 
¿qué cojones queremos nosotras?.

Me inspiro en este flow herreño.

Diosas como brujas.
Mujeres como niñas.
Diosas como diamantes.
Mujeres como diablos.
Diosas como rubíes.
Mujeres como escarabajos.

Existe de todo, pero cierto es que las mujeres somos los mayores bichos que existen en el universo.
Hay diferentes tipos; caníbales, herbívoras y omnívoras. Esas últimas dicen ser pasivas, pero puede que en la realidad sean las más carnívoras e insaciables fieras que puedan llegar a aparecer en una noche oscura.

Se nos antoja el dulce y el salado al mismo tiempo. Antítesis de bipolaridades confusas. Casi tan confusas como el baile de las mariposas en los estómagos por conocer cuerpos ajenos. Puede ser.

Caníbales, tigresas y agresivas. De esas que arañan, por delante y por detrás. De las que gritan sin permitirles que te tapen la boca. ¿Traviesas?, algunas.

Herbívoras, dulces porque no muerden con celos ni rabia. Corazones dañados o con miedo a confiar en lo que el futuro les pueda deparar. ¿Tenebrosas?, reservadas.

Omnívoras, les gusta de todo. Variedad y diversidad. Muerden y mastican, tragan y escupen, besan y se dejan besar. Entienden del amor, y del acto. ¿Talentosas?, más bien con conocimiento de elección.

¿Qué somos realmente? ¿Mujeres o diosas?... ¡Pero si somos odiosas!
Realmente, somos expertas en engendrar a los mayores demonios del mismísimo infierno. Somos auténticas maestras en despertar a las tumbas de nuestros antepasados, y somos realmente diestras en expulsar maleficios gitanos con sonrisas de vampiras sedientas de sangre fresca.

Pero seamos realistas, ¿qué haríais sin nosotras queridos "musculitos"?
Somos animales, no os confundáis. Los que sacáis esas tabletas sois vosotros, pero nosotras somos las que tenemos la fuerza, el poder, y las garras en momentos de furia y pasión y, las uñas para acariciar la espalda en momentos de ternura y mimos en solicitud.
Vosotros sois a los que os gusta vernos guiñaros un ojo con picardía, o que os pongamos nuestros mayores caretos nivel "zombies hambrientas".
Vosotros sois a los que os encanta vernos brillar bajo las estrellas mientras danzamos o hacemos nuestra propia danza entre las sábanas. Sois vosotros los que os enamoráis empedernidamente de los corazones salvajes, sinceros, con ansias de volar y de ser amados. Esos sois vosotros.

Os preguntaréis, ¿y nosotras que somos?

Nosotras somos aquellas que queremos que el tren jamás llegue a su estación final si en el mismo vagón hay una sonrisa que esconde las mil y un maravillas. Somos aquellas que dejaríamos todo por una mirada perdida, ayudándola a encontrar su camino y destino. Somos aquellas que enseñamos el valor de la espera, y la desesperación de la tardanza. Somos mujeres (o diosas.)
He ahí la biología humana. No necesito una formación especializada para demostrar y corroborar esta afirmación. Mujer y hombre, creados el uno para el otro con la función de amarse, respetarse y valorarse con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. Y, como dijo Machado: "Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre en labios de una mujer". ¡Cuánta razón!.  

Disfrutemos de algo bueno de la creación, ¿no?.

domingo, 8 de febrero de 2015

The changes must be come



Es duro que la única solución sea juntar las manos en forma de oración.
Es duro confiarle tus secretos en forma de lágrimas al "de arriba".
Es difícil que el demonio no nos ayude.
Es difícil que nada se ponga de tu lado.
Es doloroso ver como todo aquello que es importante para ti se esfuma como el aire.
Es doloroso observar como el todo se disuelve y la nada renace.
Es triste que el reloj no avance y el tiempo se te eche encima.
Es triste que el invierno se cubra de blanco, y el verano de colores.
Es extraño que vivamos en la inopia, pero que estemos constantemente atentos al Whatsapp.
Es extraño que hoy por hoy muy pocos sean capaces de fijarse en los valores de una persona, en vez de en su cananillo.


jueves, 5 de febrero de 2015

5 sentidos, 4 besos y 1 "te adoro"

Adoro esa forma en la que me miras y te haces de rogar con el baile de tus pestañas.
Adoro el tacto de la lucha de boxeo entre las sábanas y estrellas.
Adoro el sabor de tus besos, como si no existiera un mañana, contándome tus pecados.
Adoro como escuchas el mar, como sus olas rompen contra la orilla, dejando atrás las aventuras del "dar y recibir".
Adoro el olor de tu fragancia disolviéndose en mi blusa.
Adoro el número 4, atrevido, en medio, volviéndose loco.


Pd. Somos tiburones en un mar de estrellas

jueves, 29 de enero de 2015

Periodistas - Elvira Lindo

(Extracto de un ensayo realizado en clase).


¿Qué decir? El mundo en que vivimos está repleto de engaños, mentiras, corrupción, demagogia, y lleno de hambre y desesperación humana.
Hoy en día vale más un “Retweet” que un Premio Nobel de Literatura, vale más tener un “Iphone 6” que colaborar con una ONG. Hoy en día, la sociedad está absorta en una burbuja de fantasía y ficción.
Tal vez tienen temor a enfrentarse a la realidad y verse con el miedo de la gente de frente, tal vez temen de que les suceda lo mismo, o tal vez no tienen las agallas de poder quitarse esas gafas 3-D que lo magnifican todo. No debemos culpar a los periodistas de su mala gestión, porque como dice Lindo en su escrito, “a lo mejor los que estamos un poco muertos somos nosotros”.
Tenemos la santa manía de culpar siempre a los otros, en vez de ser valientes y enfrentarnos a lo que nos corresponde. Ahí demostramos de que poco calibre estamos hechos, y no podemos permitirnos el lujo de quedar por debajo del nivel del suelo. Somos una sociedad más conocedora de la historia, de la economía, de la política, de la informática, y de todo lo que existe. Somos más numerosos y más sabios. El hecho de jugar con esas cartas debería hacernos ganar la partida con un “Full”. Debemos no tenerle miedo al otro, y gritar a toda voz lo que queremos decir. Cierto es, que recientemente hemos vivido el caso de “Charlie Hebdo”, un trágico acto terrorista por parte de La Yihad, que ha acabado con la vida de aquellos periodistas que dieron la cara por la verdad. Sin embargo, ahora se les recordará más que nunca, y ahora es cuando, después de estos atentados contra la humanidad debemos unirnos todos y con más fuerza para contarle al mundo lo que pensamos, lo que ocurre, y lo que puede llegar a ocurrir. Debemos hacerlo por Charlie Hebdo, y por los 32 países que han y están sufriendo esta extorsión y este terror en pleno siglo XXI.







domingo, 25 de enero de 2015

La Fifa VS. Dolce & Gabanna

¿Y si lo dejamos...?
Pero es que yo ya no...
Ya, bueno...
Me da pena dejarlo por ti...
No eres tu, soy yo...

¡No perdona, claro que no soy yo cacho de memo! o, ¿Acaso ves que se me haya caído la corona?

Sí, palabras incómodas. Momentos desagradables nivel "Tierra trágame" de la SuperPop, y un infinito cúmulo de etcéteras sin fin.

Por ello, hoy voy a perder un poco de mi tiempo hablando de los tíos.

Existen dos tipos de hombres; aquellos que por más que se esfuercen no van a conseguir que la cabeza les funcione mejor.
Y, aquellos que sí que les funciona, pero que no le saben dar el uso correcto.

Conclusión: Hazte lesbiana. No, es broma.
La solución correcta sería que los hombres desarrollaran la capacidad de la empatía. Cosa difícil.
Todo esto suena a feminismo, ¿No?
No lo pretendo, soy anti machista-feminista. Únicamente son conclusiones que, como buena científica que soy, he ido observando con una rigurosa atención a lo largo de algunos años.

Ellos hablan de sexo, de política, de fútbol, de sus proyectos futuros, de la vida, del gimnasio, y de lo hombres que son. 
Nosotras hablamos de pintauñas, de telenovelas, de cotilleos, de la vecina del octavo, del traje de Dolce & Gabanna, y de lo zorra que es la del tercero.

¿Realmente es así? No, no lo es.

Eso es un nivel superior. Ni machismo, ni feminismo.
¿Por qué narices debemos poner una etiqueta a alguien por ser hombre o mujer? ¿Por qué una mujer al volante hace peligrar a una ciudad?, ¿Por qué si se prende una cocina es culpa de un hombre? . 
¿Porqué debemos generalizar? ¿Por qué hay que juzgar sin conocer?

Preguntas que se habrán hecho todos a lo largo de los años, ¿verdad?

Se supone que hablamos de un progreso social y de una libertad mental. 
¡A ver señores, que ya no estamos en la Guerra Civil!
Y parece ser que cada vez retrocedemos más y más.
En breve estaremos caminando de nuevo entre dinosaurios.

¿Qué nos está pasando?

¿Por qué una mujer tiene que ser una puta si se acuesta con 6 tíos, y un un hombre es un crack si se acuesta con 12 mujeres?, ¿Por qué los hombres no pueden hacer más de dos cosas al mismo tiempo, y las mujeres, sin embargo sí? . ¿Por qué las mujeres a las labores del hogar y los hombres a obrar y trabajar? . Explíquenmelo, me interesa bastante.

Querido siglo XXI, esto se llama atraso social. Resalto estas injusticias y simplemente me reivindico para incentivar a aquellos pocos que miran esto, a que, a su vez, también consigan concienciar a otros de que no somos de plástico, tenemos cabeza, cerebro y sentimientos.

Y, a que si van a juzgar, sean conocedores de la verdad. Lucha por quién eres.


domingo, 18 de enero de 2015

Fall in love

Las películas nos han arruinado nuestra imagen con respecto al amor. Nos han roto los esquemas. Nos han hecho pensar que el amor es lo más bonito que puede existir en el universo. 
Pero, ¿realmente es así, no?

Tendré que darles la razón. Malditas comedias románticas de "final perfecto".

El amor es lo más perfecto que hemos creado los seres humanos. La unión de dos personas unidas por lo invisible, por un sentimiento, un afecto que hace magia. Miradas que hacen brillar las estrellas que están a miles de años luz. Hablo de aquellas personas que llegan a tu vida sin darte cuenta, aparecen y son el milagro que llega después de la tormenta. Hablo de aquellos que le dan supervivencia al que ya no le queda ni oxígeno. Hablo de las miradas que consiguen desnudar, y de las palabras que hacen ver unicornios bajo el agua. Hablo de los que son capaces de luchar por lo que creen, aunque lleve la etiqueta de "imposible" en vez de la de un "made in China". Y de los que no se ocultan tras una máscara para decir las verdades más amargas. Ellos, ellos son los que conseguirán el éxito en la vida.

El destino nos sorprende cada día, nos propone aventuras nuevas por conocer. Aventuras y adversidades que debemos cogerlas sin temor alguno. "Quién no arriesga no gana", cada día entiendo más esa frase, y cada vez me siento mejor cuando veo que arriesgo y consigo. Tal vez no gano, cierto, pero me he enfrentado al temor, y he conseguido averiguar como era. Al menos lo he intentado.

El amor es así de imperfecto y perfecto a la vez. Es como una guerra en las trincheras, una lucha continua, una montaña rusa, y como un océano repleto de intrigas e interrogantes. Y sin embargo, todos nos arriesgamos. Cogemos nuestras armas en las trincheras, peleamos contra las continuas subidas y bajadas de la montaña rusa, y luego nos damos un chapuzón tirándonos de cabeza sin pensárnoslo. Esa es la actitud señores y señoras.
Jamás temerle a lo más bonito que hemos creado. Porque aunque a veces no salga tan bien como esperábamos, siempre serán experiencias y vivencias que te harán más sabio y más conocedor de lo que es
  la vida.

Y, concluyo, enamorarse es sinónimo de felicidad. No temáis en decir y gritar bien alto que estáis enamorados porque os estaréis perdiendo la sonrisa del que desea escucharlo.

Esta es la magia del siglo XXI. Aceptadla, y disfrutad de ella.