miércoles, 21 de mayo de 2014

Brebaje de bruja

El fin no justifica los medios.

Sin embargo, trago saliva. Me guardo mis entrañas.
El brebaje de lanzallamas que intenta alcanzar el aleteo de una mariposa.
Una disolución de mi veneno para tu zona ósea.
No soy una bruja, pero mis hechizos erizan tu piel.
Y, poco a poco vas siendo esclavo de mis pecados.  
Te conviertes en un siervo que me sirve las copas de ron al anochecer.
Aquel que con resignación obedece a su ama, sumiso cual perro labrador con su ladrido.
Y sube la temperatura, sube el tono de la voz, sube la luna.
Noches de sucesos transparentes, translúcidos, de colores...
Vuelan palabras en forma de gritos, la adrenalina sustituye las vitaminas.
Ya sólo queda fluir y dejar que se apague toda esa magia.
Las estrellas se difuminan entre las sombras de la luna al salir la otra gran estrella.
Amanezco con frío, la sábana en el suelo. ¿Dónde quedó todo ese hechizo?
Se marchó. Fue un sueño, intenso, pero un sueño.



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