jueves, 19 de mayo de 2011


El amor, por decirlo de alguna manera es como un iceberg; sí un bloque gélido y frío. Sencillo. Lo que ocurre es que sólo deja que veamos una mínima parte de lo que es en realidad. ¿Y lo demás? Pues, lo demás está sumergido bajo las profundidades acuáticas. 

Lo demás es toda la vida que uno no da a la luz. Lo demás es el amor que uno no ve. ¿El problema? Uno no deja verlo por miedo. Miedo a todo, a fallar, a no dar todo de sí, a defraudarse a si mismo o al prójimo.